La OEA urge a preparase contra las severas inundaciones y sequías que provocará El Niño

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Washington, 26 oct (EFE).- La Organización de los Estados Americanos (OEA) urgió este lunes a los países de América Latina y del Caribe a prepararse ante las «esperables» consecuencias que traerá el fenómeno de El Niño, entre ellas severas inundaciones y sequías. En un comunicado, la OEA pidió «fortalecer la prevención y la preparación» durante los últimos meses de este año ya que esperan que el fenómeno alcance «una intensidad muy fuerte» con efectos sobre la seguridad energética, la alimentaria y la salud pública.

«El Niño no se puede evitar, pero buena parte de sus consecuencias, sí», afirmó el jefe de la Sección de Agua de la OEA, Andrés Sánchez, quien instó a los países miembro a «prepararse para minimizar las consecuencias».

Según un estudio del organismo, se prevén precipitaciones más intensas que terminen en inundaciones y deslizamientos en la costa de Ecuador, el norte de Perú, el centro y sur de Chile y la Cuenca del Plata en territorios de Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay. En cambio, los países de Centroamérica, las islas del Caribe, las regiones Andina y Caribe de Colombia y Venezuela, así como la cuenca amazónica podrían enfrentar «fuertes reducciones de lluvia y sequías severas». Las posibles condiciones de sequía podrían comprometer el abastecimiento general de agua y la generación de energía hidroeléctrica, lo que abre la puerta a afecciones en servicios esenciales en una región donde, según datos de la institución, más de 200 millones de personas carecen de un servicio continuo de agua. También se prevé que esa escasez de agua lleve a entre 500.000 y 750.000 personas del Corredor Seco a la fase 3 (Crisis Aguda) de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (CIF).

La OEA también llamó la atención sobre los efectos en la salud pública de las altas temperaturas y el almacenamiento de agua sin protección adecuada.

Según la organización internacional, la coordinación entre países y el intercambio de información «serán fundamentales para anticipar los impactos» y fortalecer la capacidad de respuesta de la región. La Organización de los Estados Americanos (OEA) pidió a los países de América Latina y el Caribe que refuercen sus preparativos ante la posibilidad de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte durante los últimos meses del año. La preocupación es distinta según la región: mientras algunas comunidades podrían enfrentar inundaciones, otras tendrían que hacer frente a una sequía capaz de afectar el suministro de agua, la producción de alimentos y la generación de electricidad. En la costa de Ecuador, el norte de Perú y el centro y sur de Chile, el estudio de la OEA prevé lluvias más intensas que podrían provocar inundaciones y deslizamientos. El pronóstico también abarca la cuenca del Plata, que comprende zonas de Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay. Para las familias que viven cerca de ríos o en laderas, la utilidad de una alerta dependerá de que llegue con tiempo y señale qué lugares podrían verse afectados.

El panorama es diferente en Centroamérica, las islas del Caribe, las regiones andinas y caribeñas de Colombia y Venezuela, y la cuenca amazónica, donde podrían disminuir considerablemente las lluvias. Una sequía prolongada añadiría presión sobre los hogares que ya reciben agua de manera intermitente. Según la OEA, más de 200 millones de personas en América Latina y el Caribe carecen de un servicio continuo de agua, una dificultad que existe desde antes de este pronóstico. La posible escasez también preocupa por sus efectos en la alimentación. La OEA estima que entre 500 mil y 750 mil personas del Corredor Seco centroamericano podrían llegar a la fase 3 de inseguridad alimentaria, clasificada como crisis. La cifra no corresponde a un recuento de personas que ya estén en esa situación: identifica la magnitud del riesgo y permite anticipar apoyos para las comunidades donde la falta de lluvia podría comprometer el acceso a los alimentos. La falta de agua tendría consecuencias más allá de los hogares y los cultivos. Una menor disponibilidad para las centrales hidroeléctricas podría reducir la generación de electricidad y afectar servicios esenciales.

La OEA pidió a los gobiernos compartir información y coordinar su respuesta, especialmente en zonas donde varios países comparten una misma cuenca. Para las familias de Dallas que siguen de cerca lo que ocurre en sus comunidades de origen, conviene distinguir el pronóstico regional de los avisos de cada localidad: el primero indica dónde aumenta el riesgo; los segundos permiten saber qué condiciones enfrentan sus familiares y qué medidas han anunciado las autoridades.

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