EEUU se desmarca de declaración de ONU sobre migración: «Queremos fomentar la remigración»

«Nuestro objetivo no es ‘gestionar’ la migración, sino fomentar la remigración», aseguró en un comunicado el Departamento de Estado.
El concepto de remigración, que defiende la expulsión masiva de inmigrantes y sus descendientes y está ligado con la teoría conspirativa del ‘gran remplazo’, se asocia a los círculos más radicalizados de la extrema derecha europea.
Cobró especialmente en las últimas campañas electorales de Alternativa para Alemania (AfD), pero también ha sido utilizado por otros líderes europeos. EE.UU. dijo que no respaldará «la declaración de ‘avances’ del 8 de mayo», adoptada en el Foro de Revisión de la Migración Internacional (FEMI), una reunión celebrada la semana pasada entre Estos miembros y representantes de la sociedad civil en la Asamblea General de la ONU para revisar los progresos realizados sobre el Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular.
«No hubo nada ‘seguro’, ‘ordenado’ ni ‘normal'», afirmó el Departamento tras acusar a la ONU y «a sus socios» de «impulsar la inmigración masiva», que, según dice, «ha devastado a las comunidades estadounidenses».
Washington no está adherido a este pacto no vinculante después de que Donald Trump lo rechazara durante su primer mandato.
«Abrir nuestras puertas a la migración masiva fue un grave error que amenaza la cohesión de nuestras sociedades y el futuro de nuestros pueblos», afirmó el Departamento.
Y añadió: «Trump se centra en los intereses de los estadounidenses, no en los de los extranjeros ni en los de los burócratas globalistas. EE.UU. no apoyará un proceso que imponga, de forma abierta o encubierta, directrices, normas o compromisos que limiten el derecho soberano y democrático del pueblo estadounidense a tomar decisiones en el mejor interés de nuestro país.
Entre otras cosas, el documento adoptado durante el foro, reclama rutas de migración más seguras y pide reforzar la protección de los niños y mujeres migrantes. La postura asumida por Estados Unidos refleja el endurecimiento del discurso migratorio en un momento clave rumbo a las elecciones intermedias, donde la inmigración vuelve a colocarse como uno de los temas centrales del debate político nacional. Para millones de latinos que viven en territorio estadounidense, el mensaje genera preocupación ante la posibilidad de nuevas medidas restrictivas y mayores operativos de deportación.
Organizaciones defensoras de derechos humanos han advertido que el uso del término “remigración” representa una señal alarmante, ya que históricamente ha sido utilizado por movimientos de extrema derecha en Europa que promueven la expulsión de inmigrantes y rechazan la diversidad cultural. Activistas consideran que este tipo de discursos podría aumentar la polarización social y los actos de discriminación contra comunidades migrantes.
En ciudades fronterizas como Laredo, El Paso, McAllen y Brownsville, el tema migratorio tiene un impacto directo en la vida diaria. Familias binacionales, trabajadores agrícolas, estudiantes y pequeños empresarios dependen de una dinámica fronteriza activa, por lo que cualquier endurecimiento en las políticas migratorias genera incertidumbre económica y social.
Especialistas en política internacional señalan que el distanciamiento de Estados Unidos respecto a iniciativas impulsadas por la ONU también podría afectar la cooperación regional con países latinoamericanos, particularmente con México y Centroamérica, donde la migración sigue ligada a factores como violencia, pobreza y falta de oportunidades laborales. La situación también pone nuevamente bajo los reflectores las condiciones que enfrentan miles de migrantes durante su trayecto hacia Estados Unidos. Diversos organismos internacionales han documentado riesgos constantes relacionados con tráfico de personas, violencia, explotación laboral y muertes en rutas migratorias cada vez más peligrosas.
Para muchas familias hispanas radicadas en Texas, California, Arizona y Florida, el discurso político sobre inmigración no es un tema lejano, sino una realidad que impacta directamente a sus seres queridos. El temor a deportaciones, separaciones familiares y restricciones legales continúa siendo una de las principales preocupaciones dentro de las comunidades migrantes.
Mientras Naciones Unidas insiste en la necesidad de fortalecer mecanismos de protección humanitaria, el debate migratorio en Estados Unidos parece encaminarse hacia posiciones cada vez más rígidas. En medio de este escenario, millones de latinos observan con atención el rumbo político del país y las decisiones que podrían definir el futuro de las próximas generaciones migrantes. En medio de un escenario internacional cada vez más polarizado, el futuro de millones de migrantes vuelve a colocarse en el centro de una disputa política global donde se enfrentan dos visiones opuestas: una que apuesta por el cierre de fronteras y otra que insiste en la protección humanitaria. Mientras el debate continúa creciendo en Washington y en organismos internacionales, las comunidades latinas siguen siendo las más afectadas por decisiones que no solo definen políticas migratorias, sino también el rumbo social, económico y humano de toda una generación que busca oportunidades, estabilidad y un lugar digno dentro de Estados Unidos.
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