México y EE.UU. concluyen ronda «constructiva y franca» de revisión del T-MEC

Ciudad de México, 29 may (EFE).- El secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, informó que este viernes concluyó la nueva ronda de negociaciones con Estados Unidos en un ambiente «constructivo y de diálogo franco» para abordar la revisión del tratado comercial de ambos países y Canadá (T-MEC).
«Concluimos la ronda de conversaciones con la delegación estadounidense de USTR (Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos) encabezada por Jeffrey Goettman. El 16 de junio iremos a Washington y el 20 de julio de nuevo en Ciudad de México», publicó el funcionario en un breve mensaje en sus redes sociales.
Ambos países iniciaron esta semana las negociaciones formales rumbo a la revisión conjunta del T-MEC, si bien las autoridades de México y EE.UU. ya habían tenido varios encuentros presenciales para acercar posturas en el ámbito comercial.
En un comunicado, la Secretaría de Economía calificó el ambiente de las reuniones mantenidas como «constructivo y de diálogo franco» en los que se avanzó de «manera ordenada en una agenda orientada a fortalecer la competitividad de la región».
Según la dependencia del Gobierno mexicano, se abordaron temas «prioritarios» como reglas de origen del sector automotriz, acero y aluminio, y la seguridad económica de la región.
También se confirmó una próxima reunión el 16 y 17 de junio en Washington y otra posterior el 20 de julio en la capital mexicana para «el cierre de los puntos pendientes» de cara a la revisión conjunta del acuerdo.
A través de un vídeo publicado en sus redes sociales, el secretario de Economía afirmó que también trataron «cómo competimos con los países de Asia y otros países del mundo», así como la forma de «integrarnos más y mejor».
«Hubo muchos detalles, mucho trabajo atrás de esto y una muy cordial conversación», subrayó Ebrard, quien afirmó que ambos países se encuentran «en el camino» para lograr la revisión del T-MEC.
La delegación estadounidense en México estuvo encabezada por Jeffrey Goettman, representante de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés), en ausencia del embajador Jamieson Greer.
La revisión del T-MEC, acuerdo clave para la integración económica de América del Norte, ocurre en un contexto internacional marcado por la incertidumbre por la guerra comercial desatada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en su regreso a la Casa Blanca.
El T-MEC, que engloba el 30 % de la economía mundial, fue negociado durante el primer mandato del mandatario estadounidense y entró en vigor en 2020 en sustitución del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), al que el republicano consideraba perjudicial para Estados Unidos.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, confirmó que las reuniones se desarrollaron en un ambiente de diálogo abierto y colaboración, permitiendo avanzar en diversos temas considerados prioritarios para ambas naciones.
Las negociaciones forman parte de una agenda estratégica que busca mantener la competitividad de América del Norte frente a otras regiones económicas que han incrementado significativamente su presencia en el comercio internacional.
Durante los encuentros participaron representantes de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), encabezados por Jeffrey Goettman, junto con funcionarios mexicanos especializados en comercio exterior, industria y desarrollo económico.
Uno de los temas centrales de la discusión fue la actualización de las reglas de origen del sector automotriz, consideradas fundamentales para garantizar que una mayor proporción de los componentes utilizados en la fabricación de vehículos provenga de la región.
La industria automotriz continúa siendo uno de los pilares más importantes del intercambio comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, generando millones de empleos y miles de millones de dólares en inversión.
Otro de los asuntos abordados fue el comercio de acero y aluminio, sectores que han estado sujetos a disputas comerciales durante los últimos años debido a medidas arancelarias y mecanismos de protección industrial.
Los gobiernos buscan establecer condiciones que permitan fortalecer la producción regional sin afectar la competitividad de las empresas que operan dentro del bloque económico.
La seguridad económica regional también ocupó un lugar destacado en la agenda de trabajo debido a los cambios que se están produciendo en la economía global.
Las autoridades consideran que la creciente competencia internacional obliga a los socios norteamericanos a coordinar mejor sus cadenas de suministro y sus estrategias industriales.
En este contexto, uno de los principales desafíos es la competencia proveniente de Asia, especialmente de países que han logrado consolidarse como potencias manufactureras y tecnológicas.
Marcelo Ebrard destacó que una parte importante de las conversaciones estuvo enfocada precisamente en analizar cómo América del Norte puede fortalecer su integración para competir en mejores condiciones frente a otras regiones del mundo.
La estrategia busca aprovechar las ventajas productivas de cada país para consolidar cadenas de valor más eficientes y menos dependientes de mercados externos.
Para México, esta integración representa una oportunidad de continuar atrayendo inversiones vinculadas al fenómeno conocido como nearshoring.
Durante los últimos años, numerosas empresas internacionales han trasladado operaciones hacia territorio mexicano con el objetivo de acercar sus procesos productivos al mercado estadounidense.
Este fenómeno ha convertido a diversas ciudades fronterizas en centros estratégicos para la manufactura, la logística y el comercio internacional.
Entre ellas destaca Nuevo Laredo, principal puerto terrestre de comercio entre México y Estados Unidos, por donde cruza una parte significativa de las mercancías que circulan entre ambos países.
La revisión del T-MEC cobra especial relevancia debido al contexto internacional actual, marcado por una creciente incertidumbre económica y tensiones comerciales entre diversas potencias mundiales.
La política comercial impulsada por Donald Trump desde su regreso a la Casa Blanca también añade elementos adicionales a las negociaciones.
Diversos sectores empresariales observan con atención el desarrollo de las conversaciones debido a que cualquier modificación en las reglas comerciales puede impactar directamente las inversiones y el empleo. Empresas automotrices, manufactureras, tecnológicas y logísticas siguen de cerca los avances de las mesas de trabajo para conocer los posibles cambios regulatorios que podrían implementarse en los próximos años.
El T-MEC representa actualmente cerca del 30 por ciento de la economía mundial, lo que convierte cualquier ajuste en sus disposiciones en un asunto de relevancia internacional. Desde su entrada en vigor en 2020, el acuerdo ha servido como la principal herramienta para fortalecer el comercio regional y modernizar las reglas establecidas anteriormente bajo el TLCAN.
La modernización del tratado permitió incorporar temas relacionados con comercio digital, derechos laborales, protección ambiental y nuevas disposiciones para sectores estratégicos.
Sin embargo, las condiciones económicas globales han cambiado considerablemente desde entonces, lo que ha generado la necesidad de revisar diversos aspectos del acuerdo.
Expertos consideran que la actual revisión permitirá adaptar el tratado a los nuevos desafíos derivados de la transformación tecnológica y la reorganización de las cadenas globales de suministro.
Las próximas reuniones programadas para junio en Washington y julio en Ciudad de México serán fundamentales para definir los temas pendientes.
Las delegaciones buscarán alcanzar consensos que permitan garantizar certidumbre jurídica y económica a las empresas que operan dentro del bloque comercial.
Asimismo, se espera que las conversaciones ayuden a fortalecer la cooperación regional en áreas estratégicas relacionadas con manufactura avanzada, infraestructura y comercio exterior.
Para México, lograr una revisión exitosa representa una oportunidad para consolidar su posición como uno de los socios comerciales más importantes de Estados Unidos. También permitirá fortalecer la confianza de inversionistas nacionales e internacionales que observan a América del Norte como una de las regiones económicas más dinámicas del planeta.
En los próximos meses, el avance de estas negociaciones será seguido de cerca por gobiernos, empresarios y analistas económicos, conscientes de que el resultado de la revisión del T-MEC tendrá repercusiones directas sobre el crecimiento, el empleo y la competitividad regional durante la próxima década.
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