Autoridades sanitarias de EU ven «muy bajo» el riesgo del hantavirus para la población

«La variante andina de este virus no se propaga fácilmente y requiere contacto cercano prolongado con alguien que ya presenta síntomas. Aun así, hemos tomado esta situación muy en serio desde el mismo comienzo», explicó en rueda de prensa el subsecretario de salud del Departamento de Salud y Recursos Humanos (HHS), Brian Christine. Los repatriados del MV Hondius fueron «transportados desde las Islas Canarias hasta Nebraska en un avión del Departamento de Estado, con las capacidades médicas adecuadas a bordo», indicó por su parte el subsecretario de Respuesta Estratégica del HHS, John Knox.
«Durante los próximos días, los pasajeros se someterán a una evaluación de salud inicial y recibirán orientación sobre los siguientes pasos por parte de expertos», agregó.
Las autoridades detallaron que de los 18 repatriados (17 estadounidenses y un británico residente en EE.UU.), dos fueron trasladados en avión a Atlanta para «recibir más evaluación y atención» y 16 se encuentran ahora en el Centro Médico de la Universidad de Nebraska, el único centro de cuarentena del país financiado por el Gobierno federal.
En concreto, 15 pasajeros permanecerán en la Unidad Nacional de Cuarentena del centro y y otro, que dio positivo al virtus, se encuentra en la unidad de biocontención de esa instalación.
Un equipo de médicos y enfermeros voluntarios los vigilará las 24 horas del día, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
Según aseguraron las autoridades a la prensa, las 15 personas en la unidad de cuarentena se encontraban «en buena forma y de buen humor», aunque visiblemente cansados, por lo que realizaron «una evaluación rápida».
«Todos aquí son asintomáticos y en este momento no presentan fiebre», afirmó el doctor Michael Wadman, director médico de la unidad de cuarentena.
El MV Hondius con 147 pasajeros y tripulantes llegó a Canarias tras un periplo que comenzó en Ushuaia, en Argentina, y que les llevó a varias islas en el Atlántico y durante el que aparecieron varios casos de hantavirus que han causado tres muertos.
Las autoridades estadounidenses han insistido en que los protocolos de aislamiento y monitoreo médico activados buscan evitar cualquier posibilidad de propagación, especialmente después de la experiencia global vivida con otras enfermedades infecciosas en años recientes.
El Centro Médico de la Universidad de Nebraska se convirtió nuevamente en uno de los puntos clave para el manejo de enfermedades infecciosas de alto riesgo, debido a que cuenta con una de las pocas unidades de cuarentena financiadas por el Gobierno federal.
La vigilancia médica de los pasajeros incluye monitoreo las 24 horas, evaluaciones constantes de síntomas y análisis clínicos especializados para detectar cualquier posible evolución de la enfermedad.
Expertos en salud pública señalaron que, aunque el hantavirus no tiene la capacidad de propagación rápida de otros virus respiratorios, sí puede resultar extremadamente peligroso cuando afecta los pulmones y provoca insuficiencia respiratoria. Uno de los mayores desafíos del hantavirus es que sus síntomas iniciales pueden confundirse fácilmente con una gripe común o una infección viral estacional, lo que retrasa en ocasiones la atención médica adecuada.
La enfermedad suele comenzar con fiebre, fatiga, dolor muscular intenso, náuseas y malestar general, pero en etapas avanzadas puede generar dificultad respiratoria severa y acumulación de líquido en los pulmones.
Las autoridades sanitarias también recordaron que la principal vía de contagio continúa siendo el contacto con excremento, saliva u orina de roedores infectados, particularmente en zonas rurales o espacios cerrados poco ventilados.
En países de América Latina, especialmente en regiones del sur de Argentina y Chile, la variante andina del hantavirus ha sido objeto de atención especial debido a los casos documentados de transmisión entre personas.
El caso del MV Hondius reactivó protocolos internacionales de cooperación sanitaria entre distintos países, debido a que los pasajeros y tripulación permanecieron durante varios días en espacios cerrados dentro del barco.
Especialistas consideran que las medidas implementadas en Estados Unidos buscan evitar cualquier escenario de propagación comunitaria, aun cuando el nivel de riesgo actual permanece bajo.
La situación también evidencia la importancia de contar con sistemas de vigilancia epidemiológica y centros especializados capaces de responder rápidamente ante enfermedades infecciosas poco frecuentes.
El hantavirus no cuenta actualmente con una vacuna ampliamente disponible para la población general, por lo que la prevención continúa siendo la herramienta más importante para reducir riesgos de contagio. Entre las recomendaciones principales destacan evitar el contacto con roedores, mantener limpios y ventilados los espacios cerrados, utilizar protección al manipular áreas contaminadas y acudir inmediatamente al médico ante síntomas sospechosos.
Aunque los casos siguen siendo relativamente raros, los especialistas advierten que el cambio climático y las alteraciones ambientales podrían favorecer un mayor contacto entre humanos y reservorios naturales del virus en distintas regiones.
Las autoridades sanitarias estadounidenses mantienen comunicación constante con organismos internacionales y continúan monitoreando el estado de salud de los pasajeros repatriados mientras avanzan las investigaciones sobre el brote detectado en el crucero.
Para muchas familias latinas en Estados Unidos, especialmente aquellas con vínculos en zonas rurales o agrícolas, este tipo de noticias genera preocupación adicional debido a que el hantavirus históricamente ha tenido presencia en diversas regiones del continente americano.
A pesar de ello, los expertos insisten en evitar el alarmismo y subrayan que el riesgo de contagio masivo sigue siendo extremadamente bajo gracias a las medidas de aislamiento, vigilancia médica y control sanitario implementadas desde el inicio de la emergencia.
Los cuatro canadienses del MV Hondius están en cuarentena y sin síntomas de hantavirus
(EFE).- Los cuatro ciudadanos de nacionalidad canadiense que viajaban en el MV Hondius y que regresaron el domingo a su país no presentan síntomas de hantavirus y permanecerán en cuarentena al menos durante 21 días, informaron este lunes las autoridades sanitarias nacionales. Los cuatro canadienses fueron transportados a la provincia de Columbia Británica, en el oeste del país, tras desembarcar del MV Hondius el domingo en Tenerife (España), y permanecerán en cuarentena un mínimo de 21 días, periodo que podría ampliarse hasta 42, declaró la doctora Bonnie Henry, en una conferencia de prensa.
«Los valoraremos sobre la marcha, dependiendo de cómo se sientan, de si alguno desarrolla síntomas y de los acontecimientos globales», explicó Henry, directora de Salud Pública de Columbia Británica.
Las autoridades canadienses no han querido identificar el lugar donde los cuatro canadienses, tres personas de más de 70 años y uno de más de 50 años, están aislados, pero dijeron que no es un hospital ni una instalación militar.
Los cuatro individuos serán controlados a diario, para detectar síntomas de la enfermedad y garantizar su bienestar durante la cuarentena.
En total, 11 personas están en cuarentena en Canadá en relación con el brote del MV Hondius.
Además de los cuatro pasajeros del MV Hondius que llegaron el domingo a Canadá, otros dos canadienses que viajaron en el crucero y lo abandonaron antes de que se detectase el brote de hantavirus están aislados en la provincia de Ontario.
Además, otras cinco personas están en cuarentena en el país y son individuos que pudieron entrar en contacto con casos conocidos de hantavirus. Entre ellos hay una persona que no reside en Canadá, pero que se encuentra aislada tras compartir un vuelo con un contagiado de hantavirus, reveló este lunes la ministra de Sanidad de Ontario, Sylvia Jones. EFE
(c) Agencia EFE
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