MET GALA Celebridad, poder y arte se dan la mano

NOVEDADES NEWS 28
 Celebridad, poder y arte se dieron este lunes la mano en una Met Gala que prometía cierta polémica al estar patrocinada por el magnate Jeff Bezos, pero que finalmente transcurrió con normalidad y sin apenas comentarios públicos de los invitados.

Si en las semanas anteriores se escucharon llamadas al boicot de un grupo activista que empapeló Nueva York con carteles de denuncia, hoy no hubo rastro de protesta más allá de un espontáneo que intentó saltar el perímetro de seguridad y fue interceptado en unos segundos.

La temática de la velada, ‘La moda es arte’, en cambio, ofreció un gran abanico creativo a la hora de vestirse para los cerca de 400 invitados, entre los que destacaron divas como Beyoncé, Madonna y Blake Lively, magnates tecnológicos y hasta miembros de la realeza.

Las más esperadas
Beyoncé protagonizó uno de los momentos más esperados al reaparecer en el evento benéfico después de una década junto a su hija mayor, Blue Ivy, y su marido, Jay Z, con un vestido transparente con un esqueleto plateado superpuesto, una corona y una larga capa de plumas.

Madonna se tomó al pie de la letra el código de la fiesta y llegó a la alfombra roja haciendo una ‘performance’, con un barco fantasmagórico en la cabeza y rodeada de jóvenes de diversa raza que llevaban un velo en los ojos y estaban conectadas a la artista por una tela.

Otra de las sorpresas fue la actriz Blake Lively, con un espectacular vestido en tonos pastel que cubría la escalinata del Museo Metropolitano de Arte (Met), tras saberse que llegó a un acuerdo para no ir a juicio con su antiguo compañero y director en ‘It ends with us’, Justin Baldoni.

Sorpresas y tradiciones
Pero, si de moda, se trata, quedarán para el recuerdo el vestido de burbujas de la olímpica Eileen Gu; el antifaz con forma de billete de dólar de Sarah Paulson; el disfraz de ‘viejo’ de Bad Bunny; la máscara de espejo de Katy Perry o el ‘look’ descalzo y con turbante de Doechii.

Otros eligieron hacer homenaje al arte de manera más literal: Tessa Thompson lució un vestido de color azul y los dedos manchados de pintura en referencia al color emblemático de Yves Klein, y se vieron cuadros de Matisse, nenúfares de Monet o la gran ola de Kanagawa.

La gala empezó de nuevo con un espectáculo, protagonizado por el actor de Broadway Joshua Henry, que entonó ‘Somebody to love’, de Whitney Houston, bajo la atenta mirada de la editora de moda Anna Wintour, cerebro del evento, y Lauren Sánchez, esposa de Bezos y también patrocinadora.

Y acabó también como se esperaba: con la prensa esperando a Rihanna, que llegó ‘fashionably late’ junto a su marido, Asap Rocky, con un corpiño de pedrería y envuelta en una tela satinada que, dijo, estaba inspirada en su Barbados natal y en las caracolas del mar.

Representantes del poder
Entre los invitados había apellidos con pedigrí, entre ellos el magnate Michael Bloomberg o algunos hijos de los magnates George Soros y Rupert Murdoch, así como miembros de la realeza de Jaipur, el marajá Sawai Padmanabh Singh y la princesa Gauravi Kumari. La noche reúne a varios de los grandes empresarios tecnológicos de Estados Unidos, como Evan Spiegel (Snapchat) pero la mayoría evitaron la exposición a la prensa: el propio Bezos, el máximo ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg, o el CEO de Instagram, Adam Mosseri, no pasaron por la alfombra roja.

También destacó una pareja española ‘de moda’: la presidenta de Inditex, Marta Ortega, que acudió con su marido, Carlos Torretta. Aunque prefirieron no hacer declaraciones, su impacto fue claro en la Met Gala: Bad Bunny y Stevie Nicks, cantante de Fleetwood Mac, vistieron de Zara.

La edición 2026 de la Met Gala dejó claro que, más allá de la moda, el evento sigue siendo un escaparate de poder donde convergen las élites del entretenimiento, la política y la tecnología.

La ausencia de protestas significativas, pese a los llamados previos al boicot, evidencia la capacidad del evento para mantener su narrativa controlada y centrada en el espectáculo.

Al mismo tiempo, la creatividad desplegada en la alfombra roja reafirma el papel de la moda como una forma de expresión artística que trasciende lo estético. La participación de figuras globales y la presencia de grandes empresarios reflejan cómo la gala funciona también como un punto de encuentro estratégico para las élites. Finalmente, la Met Gala continúa consolidándose como un referente cultural donde se definen tendencias, se proyecta influencia y se refuerzan las conexiones entre arte, poder y entretenimiento a nivel mundial.

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