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Y ya ibamos saliendo, cuando…

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Ibamos saliendo, parecía que todo iba a pasar pronto, que la pesadilla pronto terminaría y una mañana nos levantaríamos a reconstruir el desastre que la naturaleza nos había reservado y llegó ómicron, deltron y demás variedades que nos hicieron sentir el rigor de la pandemia, una vez más. Experimentamos lo que los científicos advertían, que la vacuna era efectiva y así fue, no evitó que enfermáramos, pero sí aminoró los síntomas y muchas muertes; que sería muchísimo más contagiosa y ya se hizo lugar común la frase: “si no conoces a alguien con covid es que no tienes amigos”, no lo dude el amable lector, acaba de ver nacer una nueva frase prefabricada que se usará por décadas, algo así como “¿ya te cayó el veinte?”, que arrastramos desde los años cincuenta. Los que pueden se refugian en casa y los que tienen que salir a la calle lo hacen cuajados de amuleto, cubrebocas, lentes y cuanto pueda protegerlos y en cuanto pueden, vuelven a la cueva.

Sabemos que no habrá ningún tipo de apoyo para nadie, que para el Estado todo se ha enfocado desde el discurso y el mediano quehacer burocrático; sin embargo, hoy México y prácticamente todo el mundo es distinto del que era aquella mañana en que nos avisaron que un chinito se había comido un murciélago y algo raro estaba sucediendo. Somos muchos los que migramos hacia las actividades digitales, acondicionamos la casa, compramos implementos y aquí nos tiene, charlando y buscándonos la vida en colaboración de otros latinoamericanos y mexicanos desperdigados por medio mundo, muy rápido y a golpes, a utilizar herramientas digitales para promover nuestra actividad y no morir en el intento. Pero aprendimos pronto que la sobrevivencia es el principal valor, que aquello que llamamos familia se transformó desde las ligas de sangre cercanas en comunidades que incluyen amigos y que operan como unidades de solidaridad; nos quedó claro, como en los terremotos, que nadie va a hacer nada por nosotros si no lo hacemos con nuestras propias manos y, en ello, volvimos a aprender, esta vez con mayor sofisticación y acierto, a organizarnos para defender los pequeños espacios de libertad y seguridad que celosamente guardamos.
Aprendimos, por ejemplo, que no bastaron tener el poder y ejercerlo, sino que las leyes son importantes y que los ciudadanos, mal equipados y a veces peor informados, lo que podemos hacer es participar y presionar, hablar y señalar y nos pusimos, de manera importante, a favor de las instituciones que con tanto trabajo construimos en años de autoritarismo, de partidos hegemónicos y de transiciones que eran como el cuento de nunca acabar. Tiempos aquellos a los que nadie quiso volver y que, de hecho, no volverán. El movimiento en el poder no alcanzó a cuajar como partido hegemónico y me atrevo a hablar en tiempo pasado porque sus fracturas son tantas y sus contradicciones saltan en el enfrentamiento entre sus líderes que hacen dudar del primer elemento que sostiene a cualquier partido dominante: la disciplina y la capacidad para sustituir líderes; la oposición ha sido más lenta en aprender, pero mientras sus cúpulas siguen empeñadas en prácticas viejas y maltratadas, algunos de sus actores se mueven con comodidad en redes sociales, en prensa digital y cazan la comprensión y el compromiso del fiel de la balanza, la vapuleada y casi extinta clase media.
Y nosotros, tú y yo, queridísimo lector, aprendimos a rehacernos la vida, mujeres y hombres que aprendimos el sutil arte de la sobrevivencia, de la búsqueda de nuevos formatos y aprendimos, sobre todo, que habríamos de volver a las calles y a las avenidas, a los parques y a los cines, que teníamos que volver a la vida, aunque no fuera como antes la conocimos, porque aprendimos el arte del erizo que, como decían los griegos, sabe sólo una cosa, pero es la más importante; que tenemos que volver, volver, ya no en las multitudes cuyo prestigio todavía sufrirá más desprestigio, sino en la compañía de los que siempre están con nosotros, la familia y los amigos.  Por ahora es todo; mientras tanto, ¡!! AQUÍ NO PASA NADA ¡!! Para cualquier información, favor de dirigirse a : editorial@novedadesnews.com  y/o  tulmex@hotmail.com

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