El Departamento de Agricultura, la oficina de Servicios de Nutrición y
Alimentos (USDA, FNS), y el Departamento de Salud y Servicios Humanos (DHHS)
de los Estados Unidos, y funcionarios de salud pública se unieron con la
Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC, por sus siglas en
inglés) para resaltar la forma en que la Ley de Asistencia Asequible (Affordable
Care Act) hará más accesible y asequible el seguro médico para los nueve
millones de latinos que serán elegibles para cobertura médica bajo la
nueva ley de salud pública.
“La Reforma de la Salud nos aproxima más a la incorporación de la
atención de salud como derecho civil”, dijo Rosa Rosales, Presidenta de
LULAC. “Con uno de cada tres latinos sin cobertura médica, las familias
hispanas han sufrido más que cualquier otro grupo étnico debido a la
falta de cobertura y atención adecuada”.
Como una de las principales organizaciones hispanas que apoya la
aprobación de la Ley de Asistencia Asequible, LULAC se concentrará en
asegurar que:
• Se eliminen las prácticas de salud discriminatorias
• Las aseguradoras no cancelen las coberturas de quienes se enferman
• Los hispanos aprovechen el cuidado preventivo, tales como las
mamografías, inmunizaciones y exámenes para la detección de cáncer o
diabetes, ya que habrá de eliminarse la necesidad de pagar del bolsillo
estos exámenes
• Los beneficiarios de Medicare tengan acceso a cheques de reembolso
para fármacos por receta
Los hispanos sufren de forma desproporcionada el impacto de las
condiciones de salud crónicas y enfrentan disparidades para recibir
atención médica y de calidad. Aun cuando los hispanos y los que no son
miembros de minorías tienen los mismos tipos de seguro, las minorías
raciales y étnicas reciben una atención inferior o viven en zonas donde
que se carece de acceso a profesionales y servicios médicos de calidad.
“La comunidad latina encara doble reto en cuanto la nutrición ya que el
hambre y la obesidad con frecuencia coexisten”, dijo Lisa Pino,
administradora adjunta de la oficina de Servicios de Alimentos y
Nutrición de la USDA. “Los hispanos en los Estados Unidos presentan
tasas más elevadas de inseguridad alimentaria y obesidad. El Servicio de
Alimentos y Nutrición de la USDA responde a es-tos retos a través de 15
programas de asistencia alimentaria, muchos de los cuales incluyen
educación nutricional”.
“La situación de salud de las comunidades latinas es un problema que
exige atención, abogacía y educación inmediata y continua. En un
esfuerzo para combatir la epidemia de la obesidad entre los hispanos,
LULAC se ha asociado con la Robert Wood Johnson Foundation y está
encabezando la iniciativa Latinos Living Healthy (Latinos Viviendo
Saludable). Esta iniciativa ofrecerá mayor acceso a comidas asequibles y
saludables por parte de familias hispanas y se centrará en crear y
apoyar espacios seguros donde los niños y sus familias puedan disfrutar
de actividades físicas.
LULAC participará en esfuerzos de abogacía continuos con los consejos de
LULAC, líderes comunitarios, funcionarios y formadores de política
elegidos para identificar y desarrollar soluciones a la epidemia de la
obesidad infantil y los determinantes sociales que contribuyen a la
salud inferior de las comunidades latinas de toda la nación.
La vergüenza oculta: hombres abusados
La violencia doméstica contra los hombres es un problema

En los Estados Unidos,
40 de cada 100 casos de violencia doméstica es perpetrado por una mujer
contra un hombre. De hecho, el profesor de la Universidad Es-tatal de
California Martin Fiebert reveló, en un reporte publicado en línea, los
resultados de más de 200 es-tudios sociológicos sobre este tema: todos
mostraron que las mujeres inician la violencia doméstica tanto como los
hombres, que usan armas en más ocasiones que ellos y que un 38 por
ciento de las víctimas del maltrato físico son hombres.
LA EPIDEMIA OCULTA
A pesar de que las ci-fras de hombres abusados emocional y físicamente
por sus parejas son alarmantes, el tema es tabú para muchas personas.
¿La razón? La sociedad ha creado institucio-nes para apoyar y proteger a
la mujer que es atacada por su pareja, pero el hombre generalmente no
encuentra la misma ayuda. Durante un segmento del programa de televisión
humorístico Saturday Night Live, se burlaron de Tiger Woods cuando fue
golpeado por su esposa, como se publicó en los diarios cuando es-talló
el escándalo de las infidelidades del famoso golfista. El programa
recibió quejas de los televidentes, pero no por hablar del ataque a
Woods, sino por demostrar insensibilidad con la invitada de la noche, la
cantante Rihanna, quien en el pasado fue víctima de la violencia
doméstica por parte de su entonces novio, el cantante Chris Brown.
Quizás esto se relaciona con un estudio reciente, llevado a cabo en 32
naciones. Este reveló que el 51% de los hombres y el 52% de las mujeres
opinan que hay ocasiones en las que es apropiado que la esposa le dé una
bofetada a su marido. Por el contrario, so-lamente el 26 por ciento de
los hombres y el 21 por ciento de las mujeres opina que alguna vez es
permitido que el esposo le dé una bofetada a su esposa. Murray Strauss,
uno de los autores del estudio, cree que esto se debe a que “no
percibimos a los hombres como víctimas”.
Para comenzar a solucionar este creciente problema, el primer paso es
reconocer que la violencia doméstica contra los hombres sí existe. Y que
los daños físicos, emocionales y sicológicos que produce son tan serios
como cuando la víctima es una mujer.
RECONOCE EL PATRON
A veces, la víctima no reconoce que es abusada, quizás porque muchos
hombres no quieren verse en ese papel. Sin embargo, quien sufre de
maltrato fí-sico -que además incluye el abuso verbal, emocional y
sicológico, puede identificar las siguientes características:
• La persona abusiva amenaza con la violencia.
• Ataca físicamente.
• Pide perdón, promete cambiar y ofrece regalos.
• El ciclo se repite.
Generalmente la violencia se hace más frecuente y severa con el tiempo,
muchas veces poniendo en peligro la vida de la víctima.
RECOBRAR LA LIBERTAD
Según los expertos de la Clínica Mayo, el hombre que se reconoce víctima
del abuso doméstico debe comenzar por hablar con una persona de su
entera confianza, que pueda ofrecerle apoyo. Dejar a una pareja abusiva
puede ser peligroso. Por ello, además, sugieren:
1. Llamar a una línea de violencia doméstica para pedir ayuda y/u
orientación. Es importante hacer la llamada cuando la persona abusiva no
esté presente.
2. Preparar un maletín de emergencia con todo lo necesario para
abandonar la casa, como ropa y un juego de llaves. Mantener a mano
documentos personales importantes, lo mismo que dinero y medicamentos
recetados.
3. Saber exactamente a dónde ir y cómo llegar allí, por si debe salir de
repente o a medianoche.
4. Proteger su comunicación. La persona abusiva puede usar la tecnología
para monitorear las comunicaciones por teléfono y por Internet, y
descubrir dónde se encuentra su víctima. Para resguardar su privacidad y
su seguridad, debe usar el teléfono inalámbrico y el celular con
cuidado; así evitará que intercepten o escuchen sus llamadas.
La persona abusiva también puede revisar su teléfono para descubrir
quién ha llamado o enviado mensajes de texto, y leer los récords
telefónicos; puede monitorear los correos electrónicos y los sitios de
Internet que visita. Por lo mismo, para solicitar ayuda es preferible
usar la computadora del trabajo, la de la biblioteca pública o la de un
amigo.
También se aconseja cambiar la palabra clave del correo electrónico
frecuentemente, y usar una que la persona abusiva no sea capaz de
adivinar. Se debe limpiar el browser de la computadora para borrar el
récord de cualquier sitio o información buscados en Internet. No hay que
olvidar que algunos autos y teléfonos tienen equipos para saber el lugar
en el que se encuentra la víctima del abuso.
DONDE SOLICITAR AYUDA
En caso de peligro, se debe llamar al teléfono para emergencias de esa
zona o a las autoridades. El personal médico puede indicar los lugares
de ayuda. También existen grupos de terapia y apoyo. Al mismo tiempo,
mucho cuidado con los que sugieren terapia de pareja; si la violencia ha
llegado al punto de que la víctima teme por su vida, esto podría ser
contraproducente. En esta situación se puede acudir a las cortes para
solicitar una orden de alejamiento contra esa persona, lo mismo que
buscar orientación, pero es-to no es garantía de que la persona abusiva
se man-tendrá alejada de su víctima. Para pedir información, se puede
acudir a SAFE (Stop Abuse for Everyone).