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«Mexicanos, inferiores a los blancos»: Historia del racismo de Donald Trump

1 julio novedadesnews BROADSHEET 1

Lo que oculta el Presidente al negar visas de trabajo

 

  • Si gana la presidencia en noviembre, el demócrata Joe Biden presentará una reforma migratoria para legalizar a millones de indocumentados

     

    Nota Novedades News

     

    Dallas, Tx.- La gran mayoría de los rancheros y terratenientes que representan a la industria agrícola de Estados Unidos apoyan al presidente Donald Trump en su actual campaña de reelección como lo hicieron en el 2016.

    En teoría es una contradicción que un sector de la economía que es tan dependiente de los trabajadores inmigrantes apoye a quien ha suspendido todo proceso de inmigración al país. Pero en la práctica no lo es.

    Las políticas de restricción y persecución de inmigrantes del presidente Trump poco o casi nada han tocado a los trabajadores del campo.

    El mandatario ha cerrado la puerta a casi todo proceso de inmigración legal al suspender por lo que resta del año los trámites de residencia permanente o «green card» y la emisión de visas H-1B, H-2B, J1 y L que se otorgan a trabajadores extranjeros, excepto las visas H-2A que obtienen los inmigrantes para trabajar en la agricultura.

    En el 2019 la Administración Trump aprobó más de 250,000 permisos temporales para trabajadores agrícolas o visas H-2A, un incremento del 55% en comparación con los otorgados en el último año del presidente Barack Obama. Además, este tipo de visas son procesadas con mayor rapidez y se han implementado medidas para facilitar a las compañías agrícolas la contratación de inmigrantes.

     

    UN SIGLO

    DE PODER

     

    Desde hace un siglo la influencia económica y política de los agricultores del país ha estado presente en el Congreso y en la Casa Blanca para lograr obtener mano de obra barata en los inmigrantes.

    La presión que ejercen los ha llevado a mantener salarios bajos y no ofrecer justas condiciones laborales al grado de que los únicos que están dispuestos a desempeñar las pesadas jornadas del campo son los inmigrantes, quienes al estar condicionados a un permiso de trabajo temporal, como lo es la visa H-2A, o por el estatus de indocumentado, se sienten inhibidos para reclamar sus derechos.

    ¿Cuántos estadunidenses estarían dispuestos a partirse el lomo en la pisca?

    Con el sueldo que ofrecen, seguramente muy pocos.

    En California, el estado que mejor paga a los campesinos con visa H-2A, el salario promedio es de $14.77 dólares por hora, alrededor de $2,300 dólares al mes, de acuerdo con los datos del Departamento de Agricultura (USDA) y del Departamento del Trabajo (DOL).Pero esa ha sido la estrategia de los agricultores estadunidenses que han hallado la forma de acceder a mano de obra barata a través de la presión política y fomentando a lo largo de un siglo la idea de que los estadunidenses no están dispuestos a hacer el trabajo del campo y por ello el gobierno debe crear programas de trabajo temporal para extranjeros.

    Esas ofertas de empleo para trabajadores agrícolas extranjeros iniciaron en 1917, pero se frenaron en la década de 1930 debido a La Gran Depresión que llevó a la repatriación masiva de mexicanos a quienes culpaban de la crisis.

    En 1942 volvieron a surgir al crearse el programa Bracero que duró hasta 1964, pero en 1952 ya se había aprobado la Ley de Inmigración y Nacionalidad (INA) que establecía las visas H-1 para «trabajadores temporales de mérito o habilidad distinguidos» y el programa H-2 para «otros trabajadores temporales».

    La reforma migratoria de 1986 dividió el programa H-2 en dos visas temporales separadas: la H-1A para trabajadores no agrícolas y la H-2A para trabajadores agrícolas.

     

    RACISMO

    PERMANENTE

     

    Luego de que millones de mexicanos fueron expulsados del país tras La Gran Depresión, la industria agrícola se había quedado sin mano de obra a pesar de la alta tasa de desempleo, por lo que empezó a promover entre académicos, economistas y legisladores la necesidad de crear un nuevo tipo de categoría migratoria para trabajadores agrícolas de México similar al que en esa época Francia había negociado con Italia y Polonia.

    La idea era establecer un sistema de inmigración que permitiera a los agricultores obtener mano de obra de México, pero debía ser temporal para evitar que los mexicanos se establecieran en el país, ya que podrían degradar la estirpe racial de Estados Unidos al ser considerados «inferiores a los blancos, tanto física como mentalmente», porque su sangre no es pura y son mestizos en los que predominan los genes indígenas.

    Así lo planteó el economista y sociólogo Glenn E. Hoover en un ensayo titulado «Our Mexican Immigrants» que en octubre de 1929 publicó el Consejo de Relaciones Exteriores, una organización que ha influido en las políticas públicas del país.

    Con base en ese argumento el gobierno estableció la temporalidad en los programas para trabajadores extranjeros. Desde entonces, la idea de evitar que los inmigrantes se establezcan en este país prevalece con esa dosis de racismo.

     

    PLAN DE

    JOE BIDEN

     

    El aspirante a la presidencia por el Partido Demócrata, Joe Biden, delineó los principales puntos de lo que sería su plan de inmigración para los primeros 100 días de su administración en caso de llegar a la Casa Blanca.

    «En el día uno voy a enviar una iniciativa de reforma migratoria al Congreso que ofrezca un camino a la ciudadanía para los 11 millones de inmigrantes indocumentados que contribuyen tanto a este país», dijo Biden.

    El virtual candidato demócrata para contender contra la reelección del presidente Donald Trump habló de su plan de inmigración en un foro de la APIAVote, una organización que promueve la participación cívica y electoral entre la comunidad asiático estadunidense.

    Aseguró que su política de gobierno respecto a la inmigración será significativamente diferente a la llevada a cabo en la administración del expresidente Barack Obama en la cual fue vicepresidente y que tendría la intención de «reparar el daño que Trump ha hecho».

    «Mi política de inmigración está diseñada para mantener a las familias unidas», recalcó.

    10 PUNTOS

    CLAVES

    Entre los puntos clave que Biden destacó sobre su plan de inmigración son:

  • Modernizar el sistema de inmigración al mantener la unificación familiar y la diversidad.
  • Terminar la cruel e inhumana política de Trump en la frontera de arrancar de los brazos de las madres a los niños.
  • Tomar acción inmediata para proteger a los «dreamers», los inmigrantes beneficiados por el programa DACA.
  • Eliminar inmediatamente la prohibición de musulmanes como lo estableció Trump.
  • Restaurar la admisión de refugiados conforme a los valores y el liderazgo histórico de Estados Unidos.
  • Trabajar con el Congreso para asegurar que la admisión mínima de refugiados por año sea de 95,000 o 125,000.
  • Agilizar el proceso de naturalización.
  • Hacer más fácil para calificar a la residencia permanente.
  • Reducir el rezago en los trámites migratorios.
  • Restablecer las visas de trabajo para extranjeros que el presidente Trump ha suspendido.

    DESPEDIRA

    A AGENTES

    La semana pasada, un Tribunal de Apelaciones en Washington, D.C. permitió al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) impulsar la regla que permite las deportaciones aceleradas, una práctica que lleva a cabo la oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) a menos de 100 millas de las fronteras, pero que ahora la oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) puede aplicar en todo el país.

    El abogado de inmigración, Nelson Castillo, de Inmigración Hoy, explicó que bajo esta regla, los extranjeros indocumentados «corren peligro» de ser deportados en cualquier momento, por lo que sugirió prepararse.

    «Una persona indocumentada desde el momento que entra a los Estados Unidos corre peligro (de ser deportada)», recordó. «Ha violado la ley de inmigración y, dependiendo que lo que ha hecho, es lo que lo va a ponerla en un proceso de remoción de una forma rápida».

    Aunque la mayoría de los indocumentados corren peligro, la regla del DHS tiene condicionantes.

    1. En qué consiste

    La regla impuesta en 2019 extiende una prerrogativa establecida en la Ley de Inmigración y Nacionalidad (INA). El Gobierno determinó que todos los inmigrantes indocumentados en cualquier parte de EU y que no puedan demostrar mínimo dos años de estancia serán procesados para una deportación inmediata.

    Ese tipo de expulsión generalmente no permite a los inmigrantes el acceso a representación legal, testigos o una oportunidad significativa para presentar pruebas para detener su salida.

    2. Batalla en contra

    En enero de este año, una coalición de fiscales de generales de más de 20 estados presentaron una moción en el Tribunal de Apelaciones para detener la medida.

    «Con esta regla, la Administración Trump está tratando de eludir sus obligaciones morales y legales para aquellos que huyen de la violencia y la persecución», consideró el fiscal general de California, Xavier Becerra, quien lideró el «amicus» o soporte legal presentado por sus colegas de Colorado, Connecticut, Delaware, Hawi, Illinois, Maine, Maryland, Massachusetts, Michigan, Minnesota, Nevada, Nueva Jersey, Nuevo México, Nueva York, Oregón, Pensilvania, Rhode Island, Vermont, Virginia, Washington y el Distrito de Columbia.

    3. La decisión de la Corte

    El 23 de junio, la opinión de la jueza Patricia Millett consideró que este tipo de deportaciones están consideradas por el Congreso en la INA, por lo que las autoridades migratorias pueden aplicarlas a discreción.

    Establece que, sin embargo, aquellos inmigrantes que soliciten asilo o demuestren amenazas en sus países de origen, podrían evitar este tipo de expulsión.

    «Debido a las preocupaciones pasadas del Poder Ejecutivo sobre administrabilidad y precisión de la expulsión acelerada… el Secretario había elegido durante mucho tiempo aplicar esos procedimientos abruptos sólo para ciertas clases reducidas de individuos», apunta la opinión.

    4. Portar identificaciones

    Activistas y abogados sugieren a todos los inmigrantes portar sus identificaciones que avalen su estancia en el país, a fin de evitar problemas con agentes migratorios.

    De hecho, la firma de abogados Tarter Krinsky & Drogin LLP publicó un artículo en lexology.com, donde destaca el tipo de documentos que todo extranjero debe tener, dependiendo de su condición en el país, basado en criterios que establede el INA.

    «Todo extranjero, de dieciocho años en adelante, deberá portar consigo y tener en su posesión personal cualquier certificado de registro de extranjero o tarjeta de recibo de registro de extranjero emitida a él», destaca.

    Turistas y viajeros de negocios portar su I-94 o registro de llegadas y salidas, además de pasaporte.

    Residentes permanentes portar su «green card».

    Los naturalizados portar identificaciones nacionales aceptables: licencia de conducir, por ejemplo.

    La tarjeta de cruce fronterizo mexicano no residente, para ciudadanos que residen en México.

    Orden de mostrar causa y aviso de audiencia, esto es para aquellos inmigranres contra quien se están iniciando procedimientos de deportación. También puede ser el I-221S, dependiendo el caso.

    Documento de Autorización de Empleo.

    Aviso de comparecencia – Extranjeros contra quienes se están iniciando procedimientos de deportación.

    Aviso de remisión al juez de inmigración – Extranjeros contra los cuales se están iniciando procedimientos de deportación.

    5. Un pla de acción

    Activistas y abogados, como Castillo, sugieren a los inmigrantes armar un plan de acción, a fin de poder enfrentar un posible encuentro con ICE.

    Ahorrar para pagar una fianza.

    Contactar o contratar a un abogado.

    Portar siempre un número telefónico a donde pueda pedir ayuda en caso de arresto.

    Preparar documentos que otorguen poder de bienes a familiares o gente de confianza.

    Preparar la custodia legal de sus hijos.

    Castillo recordó que aunque los inmigrantes pueden solicitar asilo cada «cada caso es único» y es complicado generalizar, ya que las protecciones migratorias no aplican para cualquier gente.

    «Nunca deberíamos generalizar sobre nada (en asuntos migratorios)», indicó. «Cada persona debe ser evaluada».

     

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