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Más allá de la corrupción y la ética con AMLO

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Por: Ing. Esteban Sánchez
En sus primeros cuatro meses y medio de mandato, el Presidente de la República, Andrés
Manuel López Obrador, ha dado más conferencias de prensa que todos los presidentes, del año
2000 a la fecha. Sería difícil establecer con precisión todos los temas de prioridad nacional que
ha abordado; pero lo que ni puede ni debe obviarse es que cada uno de ellos debería tener
detrás un sistema de seguimiento institucional, más allá de la discusión periodística que se
genera como reacción a los dichos del Ejecutivo federal. Desde esta perspectiva, debe
comprenderse que el Ejecutivo ha asumido una “doble dimensión” de su mandato. Por un lado,
asume que parte sustantiva de su responsabilidad es posicionar, todos los días, mensajes que
refuerzan su narrativa relativa a la corrupción y la ética pública; y por otro lado, se encuentra la
acción ineludible de conducir el desarrollo nacional, mediante el aparato de la administración
pública federal.
Hasta ahora, el esfuerzo de la Presidencia no ha logrado la convergencia de ambas
“dimensiones” del gobierno. El discurso presidencial llama a la honestidad y la transparencia,
pero en prácticamente todas las esferas, órdenes y niveles de gobierno prevalecen la mayoría
de las prácticas de antaño. El Presidente, todos los días, pone el ejemplo de tenacidad y
disciplina de trabajo, pero “el elefante”, como le ha llamado a la administración pública, sigue
sin dar los pasos decisivos para la transformación necesaria de la República. Todos los días hay
un llamado a la pacificación y la reconciliación nacional, y todos los días las balas retumban por
todos lados, manteniendo la matanza y sangría que ha profundizado el histórico dolor y
angustia de la pobreza, la marginación y la desigualdad. De manera cotidiana, el Presidente
hace un esfuerzo encomiable llamando a transformar el modelo de desarrollo, y todos los días
se presentan nuevos indicadores relativos a que el bajo crecimiento continuará, y que no se
van a generar los empleos necesarios para revertir la fractura del mundo del trabajo que
prevalece hace décadas.
¿Se trata de un asunto de mentiras, de espejos e imágenes contrapuestas? Una lectura simple
así lo indicaría; pero, al parecer, lo que el Presidente ha decidido es apostar por un discurso
inquebrantable, desde el cual llama a la unidad nacional, suponiendo, de algún modo, ello
puede contribuir a la transformación de las condiciones adversas –y hay que decirlo,
deplorables– en que encontró al país. En medio de la vorágine nacional, las cosas siguen
funcionando en lo elemental: parece, de otra parte, que “los pasos del elefante” han
mantenido mínimos de funcionamiento institucional, que no sabemos tampoco hasta cuándo
van a mantenerse o si en algún momento habrán de detenerse; escenario que implicaría la
semi parálisis de la administración, y con ello un riesgo enorme para el país. No hay que perder
de vista, por otro lado, la dinámica de la vida cotidiana, la cual se mueve en tiempos propios: la
de la tienda de abarrotes, la de la persona jubilada que depende de su pago mensual; la de la
madre jefa de familia que todos los días se debate ante la incertidumbre, y la de los más
pobres, para quienes el tiempo público debe ser totalmente ajeno, porque para ellos la hora de
hoy es la hora del hambre y de la supervivencia; para ellos, hace tiempo que se agotó la
espera.
Esos son los dilemas que el Presidente de la República debe estar pensando, más allá de la
coyuntura. Cuando se tiene la responsabilidad de tomar decisiones determinantes para la
nación, el tiempo es escaso, pero a la par, es el más importante recurso de que se dispone para
pensar, para abstraer la complejidad; para sintetizar soluciones y para instruir y dirigir su
adecuada implementación.
Quizá el mayor reto que enfrenta hoy el Presidente es colocarse más allá de la coyuntura que él
mismo ha creado, y hacer completamente explícitos los horizontes que ha trazado. Eso urge,
porque la ciudadanía tiene derecho a la claridad, para continuar con las figuras, en torno a las
cuales son los puertos que habremos de ir tocando, para llegar a buen fin en esta travesía
llamada
Cuarta Transformación.
Por ahora es todo; mientras tanto, ¡!! AQUÍ NO PASA NADA ¡!! Para cualquier información,
favor de comunicarse a:
editorial@novedadesnews.com
y/o
tulmex@hotmail.com

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