El Presidente más incómodo y aislado

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La imagen del presidente de Estados Unidos sentado sólo en la reunión de líderes del G-20 la semana pasada en Hamburgo, retrata mucho más que un estado de ánimo o de ausencia de carisma del personaje. Es el reflejo de la posición solitaria, antimultilateralismo, aislacionista, a la que Trump conduce a su país. Para tener un marco de referencia, lo invito a que compare el archivo de fotos similares de Barack Obama durante su periodo como presidente, en sesiones semejantes, o descansos idénticos del G-20. Lo que usted verá serán conversaciones informales, algunas incluso con risa y evidente identificación entre líderes del mundo, o conversaciones serias con el entonces presidente americano. Son momentos valiosos para intercambiar puntos de vista, analizar escenarios, construir lazos informales de comunicación. Incluso, en contraste, existe una imagen muy elocuente donde Obama y Putin se encuentran sentados muy cerca uno del otro, y donde la natural antipatía y rechazo es evidente. A Trump no se le acerca nadie. Más allá de los programados encuentros bilaterales – toda cumbre sirve, además de los temas colectivos, para una agenda paralela donde líderes del mundo aprovechan el espacio para discutir a solas, por separado, temas de interés compartido– Trump es enormemente torpe e incómodo en la multilateral. Carece por completo de habilidades y competencias de trabajo en equipo, discusión horizontal, bonding como dicen los norteamericanos, la construcción de lazos y canales más allá del protocolo. Su fortaleza, como su propio libro sobre el arte de negociar sostiene, es el uno a uno, la negociación en corto, la presión y la fuerza de su fi- gura, su peso, su histriónica presencia. Tal vez, su discurso. Pero en grupo, no tiene nada que hacer, está virtualmente incapacitado para discutir ‘entre iguales’ soluciones o iniciativas comunes. Trump regresó a Estados Unidos con pocos o nulos avances en toda materia. Salvo el muy importante acuerdo de paz discutido con Vladimir Putin en “algunos territorios” de Siria, los logros en el G-20 son esencialmente irrelevantes. Habrá que ver cómo aterriza y se concreta esta iniciativa de cese el fuego en Siria, pero por lo pronto, suena como un logro significativo. Por lo demás, Trump perdió en materia ambiental cuando el presidente de Francia, Emmanuel Macron, declaró los Acuerdos de París –que el presidente americano rechazó– como irreversibles. A pesar de abordar lo que parecía su prioridad, el tema de Corea del Norte, con Japón, con Corea del Sur y especialmente con China, no consiguió mayor avance o compromiso. Ni siquiera aparece el tema en el comunicado conjunto. En materia de comercio se llevó severas lecciones cuando se habló de mercancías multinacionales, diseñadas, fabricadas y producidas en múltiples países –incluido Estados Unidos– pero vendidas en el mundo entero. El delicado tema de Rusia y su intervención en las elecciones americanas de 2016, abordado entre Trump y Putin en un encuentro de poco más de dos horas, fue resuelto con dos tuits posteriores del presidente estadouni dense: “Presioné fuertemente en dos ocasiones al presidente Putin por influenciar nuestras elecciones: él lo negó vehementemente”, escribió en el primer mensaje y después, casi de inmediato: “Ahora es tiempo en avanzar para trabajar constructivamente con Rusia”. Así de simple, así de sencillo, un carpetazo al escándalo político-electoral más grave de los últimos 40 años en Estados Unidos: la intervención directa del adversario geopolítico más importante en un siglo. Para colmo, cerró con la suplencia de su hija Ivanka en su asiento como jefe de Estado, en dos jornadas breves en que Trump atendía a otros colegas en reuniones bilaterales. La joven y atractiva hija del presidente se sentó junto a Xi Jinping de China y Theresa May del Reino Unido en sustitución de su padre. Trump tuvo que salir –con el respaldo de la propia Angela Merkel– a explicar que era rutinario y dentro de protocolo que un miembro del equipo presidencial ocupara su sitio durante algunas reuniones en que el jefe de Estado trabajaba en salones adjuntos. El balance final, muy negativo. El otrora líder del mundo libre, del ‘Occidente defensor de las libertades y los derechos’ no lo encarna ya el actual presidente de Estados Unidos. La cumbre puso en evidencia que los 19 restantes líderes mundiales no saben bien a bien cómo acercarse, cómo tratarlo, de qué forma referirse a él ni qué temas pueden vincularlos. Es el presidente incómodo, aislado, separado, intratable. Por ahora es todo; mientras tanto¡!! AQUÍ NO PASA NADA¡!! Para cualquier información, favor de comunicarse a: editorial@novedadesnews. com y/o tulmex@ hotmail.com.

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