EL FRENTE AMPLIO OPOSITOR

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Por: Ing. Esteban Sanchez

Hay quienes desconfían de la posibilidad de que el Frente Amplio PANPRD se pueda convertir en una realidad, pero lo cierto es que cada vez esa posibilidad está más cercana. Es verdad que las dificultades son muchas y no será nada sencillo superar las diferencias que pueden existir en ambos partidos a la hora de designar candidatos, pero lo cierto es que esa alianza ha ganado ya muchas elecciones estatales y lo que ahora se está planteando es no sólo una alianza electoral, sino una coalición de gobierno. Los apoyos en torno a esa alianza son muchos, pero también son muchos quienes se oponen. Sin embargo, dentro del PAN no deja de llamar la atención que los tres precandidatos la respalden: obviamente Ricardo Anaya, pero también Rafael Moreno Valle y Margarita Zavala, que parecía la más refractaria a esa propuesta. Por lo pronto, avalan la propuesta aunque habrá que ver qué sucede cuando se definan los métodos para elegir candidato. Y es que si esa propuesta incluye, como dicen algunos, un mecanismo para que el PAN sea quien encabece la coalición en la elección presidencial y el PRD en la Ciudad de México resulta evidente que los tres precandidatos blanquiazules se beneficiarían de esa posibilidad. Pero no será tan sencillo. En el PRD el tema es más complejo aún. Es evidente que aprovecharán esta coyuntura los grupos que, como el de René Bejarano, están buscando la excusa que sea para salirse hacia Morena (esperando que allí los reciban), pero también está muy desarrollada en el PRD la idea del frente progresista. La forma en que pudiera insertarse en ello el PAN es lo que deben dilucidar. Miguel Ángel Mancera tiene muy recorrida ya esa ruta y los acuerdos con distintos grupos y partidos como MC están muy avanzados. Hay personajes clave, como Cuauhtémoc Cárdenas, quienes están más que dispuestos a participar en el frente progresista, pero rechazan cualquier alianza con el PAN. Pero hay mecanismos de integración que pueden explotarse. Quizás, la fórmula más exitosa, aunque es compleja, es la del Frente Amplio de Uruguay. Allí participan innumerables grupos, que van adoptando distintas candidaturas de acuerdo con la correlación interna de fuerza. Han oscilado con candidatos muy diferentes, desde el actual presidente Tabaré Vázquez hasta el exdirigente tupamaro José Mujica. Y han ganado todas las últimas elecciones presidenciales. Estamos hablando de un sistema mucho más sofisticado que el nuestro, con segunda vuelta, con mecanismos de gobierno de coalición y en términos electorales la llamada ley de lemas que permite una distribución diferente a la tradicional a la hora de votar (se puede hacerlo por un candidato en particular, pero en torno a él se vota por diferentes alternativas que lo respaldan). Y el Frente Amplio nació en una época de franca represión política, sobrevivió una larga dictadura en la cual la mayoría de los dirigentes opositores estuvieron en la cárcel y se mantuvo con el regreso a la democracia. Estamos hablando de una agrupación que ha sobrellevado todas las vicisitudes políticas durante medio siglo. Los egos en la política son muchas veces más irreductibles que las consignas programáticas. Nadie sabe cuál será el futuro de esa posible coalición PAN-PRD de cara a los comicios federales de julio próximo, pero no deja de ser una experiencia política, particularmente interesante. Por cierto, cuando se dieron las primeras coaliciones entre esos partidos a nivel estatal, la mayo- ría pensaba que eran alianzas contra natura, que estaban destinadas al fracaso, que cuando se enfrentaran a temas como el del derecho al aborto, estallarían. No fue así: sus gobiernos tuvieron muchos otros problemas y errores, pero en la medida en que fueron aprendiendo lograron sobrellevar esas y otras diferencias sin rupturas notables. Un mes después de que Acción Nacional y el Partido de la Revolución Democrática anunciaran de manera conjunta su intención de explorar una alianza rumbo a las presidenciales, ha surgido en ambas organizaciones un mandato para concretar eso que en el caso del PRD ya denominan FAD: Frente Amplio Democrático. Se ha dicho que en términos generales los comicios de 2015 y 2016 demostraron que quien fue en alianza ganó, que quien fue en solitario se quedó rumiando. El Edomex corona esa tesis: el PRI habría perdido sin la chiquillada, y la derrota de cada uno de los demás –particu larmente la de Morena– se explica por el hecho de no haberse aliado con alguien más. Entonces ya está, si de cruzarse la tricolor en el pecho se trata, el frente es el camino. Dado el hartazgo popular frente al PRI, y el temor que despierta, en algunos, Andrés Manuel López Obrador, lo que el FAD pretende es posicionarse como la opción de ‘cambio sin riesgo’. Así lo pone el documento aliancista votado ayer en el seno del sol azteca: “Para el 2018 se espera una elección inédita y altamente competida. En ella se perfilan tres grandes tendencias electorales. Una que impulsa el extremismo y la polarización social y política del país. Otra, la del PRI que representa la continuidad, el status quo y defienden el modelo de desarrollo neoliberal y sus reformas estructurales”. (Tomado de Reforma.com) Por ahora es todo; mientras tanto ¡!! AQUÍ NO PASA NADA ¡!! Para cualquier información, favor de comunicarse a: editorial@novedadesnews. com y/o tulmex@hotmail.com

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