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El ataque en Arabia Saudita, hará subir precio de gasolinas

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Por: Ing. Esteban Sanchez
El 24 de febrero de 2006, la organización terrorista Al Qaeda realizó un ataque frustrado contra
las instalaciones de la empresa estatal Saudi Aramco en Abqaiq, ubicadas en el este del reino.
Ese día, un coche bomba destruyó una de las rejas de acceso para permitir que entrara otro,
pero éste explotó tras ser alcanzado por las balas de los guardias. La vulnerabilidad de la
producción petrolera de Arabia Saudita –el mayor exportador de crudo del mundo, con 16%
del total– era bien conocida.
La relevancia de ese complejo –construido en los años 40– es que por ahí pasa 70% del
petróleo que extrae Arabia Saudita, alrededor de 6% de la producción mundial del
hidrocarburo. Ahí se remueven las impurezas del petróleo que sale del gigantesco campo de
Ghawar, el más importante del mundo. Entre 1948 y 2005 –este último, el año pico de su
explotación– había dado unos 60 mil millones de barriles. En Abqaiq se remueven el azufre y
metales pesados del crudo para alistarlo para la refinación. También se separa el petróleo del
gas asociado. Expertos de la industria, como
Robert McNally
, de la firma de consultoría
Rapidian Energy Group, había advertido, el 15 de mayo pasado, de los riesgos que
representaba una concentración tan grande de petróleo en una sola planta, a la luz de las
sanciones estadunidenses contra el petróleo de Irán y los subsecuentes contra buques tanque.
Pero esos y otros apuntes no fueron escuchados y Abqaiq no recibió medidas de seguridad
adicionales. La madrugada del 14 de septiembre, un ataque con drones hizo un daño
incalculable en 17 puntos específicos del complejo, además de golpear el campo petrolero de
Khurais, vecino del de Ghawar.
“No hay redundancia para las 18 columnas de estabilización y las esferas de desulfuración”,
señaló
McNally
en un tuit posteado el domingo. “Esperemos que no hayan sido dañadas (…) La
capacidad depende de un equipo especialmente confeccionado, difícil de reemplazar”, agregó.
En un principio, voceros sauditas habían desestimado la gravedad del ataque, aduciendo que
otras instalaciones del país podrían hacer el trabajo de Abqaiq, pero los mercados dieron la
razón a expertos como
McNally
y los precios internacionales del crudo dieron un brinco ayer.
Después de unas horas de desconcierto, el ministro de Energía saudí tuvo que admitir que el
país tuvo que reducir su producción a la mitad, lo que representa un 6% del consumo mundial.
En sus primeras reacciones, los gobiernos de Arabia Saudita y Estados Unidos responsabilizaron
a Irán de haber dotado de las armas a los hutíes –un grupo insurgente chiita que cuenta con el
respaldo de Teherán– para llevar a cabo el ataque. La pérdida de 5.7 millones de barriles al día
es mayor a la experimentó el mundo durante la revolución islámica en Irán en 1979 y la
Primera Guerra del Golfo en 1990-1991.
El ataque podría llevar a una acción militar estadunidense, pues el presidente
Donald Trump
ha
sido puesto en entredicho por los halcones del Pentágono, luego de despedir, hace apenas
unos días, a su asesor en seguridad nacional,
John Bolton
, para buscar un diálogo directo con
el régimen teocrático de Irán.
La reducción en la disponibilidad de petróleo, que durará semanas o hasta meses también
podría generar grandes presiones inflacionarias, justo cuando los bancos centrales del mundo
comenzaban a reducir las tasas de interés para sacar a la economía del empantanamiento en
que se encuentra. Como publicó el diario
Financial Times
, el ataque en Abqaiq dejó expuesto el
talón de Aquiles de la economía mundial.
Por ahora es todo; mientras tanto, ¡!! AQUÍ SI PASA Y MUCHO ¡!! Para cualquier información,
favor de comunicarse a:
editorial@novedadesnews.com
y/o
tulmex@hotmail.com

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