breaking news New

Dinero bueno al malo

banners sin foto-07
Por: Ing. Esteban Sánchez
El PRI cumplió 90 años. Pocos días antes circuló la noticia de que el partido solicitaría un
préstamo de 250 millones de pesos. ¿Es una inversión razonable? La derrota del PRI, el pasado
1 de julio, no tiene precedente. Se convirtió en la tercera fuerza política. No ganó un sólo
distrito de mayoría. Y obtuvo la votación más baja de su historia. En 2012, los electores le
dieron una segunda oportunidad a los priistas. Después de 12 años de gobiernos panistas, Peña
se levantó con una victoria incuestionable, enarbolando las banderas de la cultura democrática
y la modernización del país. Sin embargo, el gobierno naufragó estrepitosamente en un mar de
corrupción, frivolidad, irresponsabilidad e ineficacia. Baste decir que minimizó
deliberadamente el problema de la violencia y la inseguridad.
La traición, además de la corrupción, es el otro sello emblemático del peñismo. Traicionó a los
mexicanos con la invitación a Trump a Los Pinos. Traicionó a los priistas al abandonar a su
candidato. Y se traicionó a sí mismo al pavimentarle el camino a López Obrador, a sabiendas
que enterraría las reformas estructurales y el NAIM. La victoria indiscutible de AMLO con el 53
por ciento de la votación no se puede explicar sin hacer referencia a los escándalos de
corrupción, la campaña contra Ricardo Anaya –durante la contienda electoral– y el mensaje
que todos los gobernadores entendieron: Peña no apoyaba al candidato del PRI, favorecía al
abanderado de Morena. ¿Cuántos de ellos decidieron operar en consecuencia? La pregunta
sigue abierta. Pero además, durante todo el sexenio los priistas se reencontraron con su vieja
identidad. Nadie osó cuestionar ni disentir de Peña. Obedecieron ciegamente como en los
mejores tiempos del priato.
Y lo anterior, a pesar de que habían hecho una travesía del desierto durante doce años, en que
el partido quedó huérfano de la tutela presidencial. Elemento a subrayar porque el PRI nació
en 1929, bajo el nombre de Partido Nacional Revolucionario, como una organización del
Estado. En otras palabras, el ADN de los priistas, genuflexión y obediencia, que ahora se
reproduce con mayor perfección en Morena, no se modificó ni un ápice con la derrota electoral
y la travesía del desierto. Las diferencias entre la derrota de 2000 y la del año pasado son, por
lo mismo, abismales. Ernesto Zedillo fue el primero en reconocer la victoria de Fox, entregó el
poder pacíficamente, se vivió una transición de terciopelo y, además, quedaron en pie
instituciones políticas y económicas, efecto de las reformas entre 1982 y 2000. En otras
palabras, el PRI, a pesar de la derrota, se podía colgar la medalla de haber impulsado –por
vocación o necesidad– los cambios que demandaba en país. Fue justamente ese capital
político, fundado en la transición de terciopelo y la modernización del país, lo que le permitió
recobrar el poder doce años después. Pero es justamente por eso que la derrota del año
pasado no tiene retorno.
Dije arriba que el ADN priista no se modificó un ápice en esos doce años. Me corrijo. La nueva
generación, encabezada por Peña y Videgaray, llevó a extremos inimaginables la corrupción y el
robo al despoblado, tal como se practicó en el gobierno federal y en los estados gobernados
por Javier Duarte, César Duarte, Borge y un largo etcétera. Para acabar de completar el cuadro,
empieza a ser evidente que los gobernadores priistas se están acoplando a los nuevos tiempos,
toda vez que lo que se requiere es disciplina ciega al presidente de la República. Se podría
señalar, en descargo de los priistas, que se apuntaron un tanto en el debate y la modificación
de la iniciativa de la Guardia Nacional. Pero una golondrina no hace verano. Menos aún cuando
el ADN priista es gemelo del ADN morenista y la visión del poder y el quehacer presidencial son
muy similares. A final de cuentas, los priistas tienen un temple estatista y nacionalista, propio
del nacionalismo revolucionario, en el que también abrevan AMLO y Morena. Noventa años
son muchos para un ser humano y un partido. Pero son una fatalidad para una organización
que, lejos de superar sus vicios y malformaciones, los agudizó, pulió y perfeccionó hasta la
putrefacción. Lo dicho: NO HAY QUE ECHARLE DINERO BUENO AL MALO.
Por ahora es todo; mientras tanto, ¡!! AQUÍ SI PASA Y MUCHO ¡!! Para cualquier información,
favor de comunicarse a:
editorial@novedadesnews.com
y/o
tulmex@hotmail.com

0 Comments

Leave a Comment

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Don't have account. Register

Lost Password

Register