Acusa oficial despedida Jefes, los culpables de problemas en prisión

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Dallas, Tx.- Una oficial del centro de detención juvenil que fue despedida el mes pasado por no supervisar adecuadamente a las adolescentes en una instalación del condado de Dallas acusó públicamente a sus jefes de ignorar las repetidas solicitudes de más ayuda. La oficial fue una de las dos guardias de detención que perdieron sus empleos después de que una residente del Centro de Tratamiento Residencial Letot reveló al personal que ella y varias otras menores habían tenido comportamientos sexuales inapropiados durante un juego de verdad o desafío que llevaron a cabo las jóvenes a mediados de julio. El Departamento de Menores del condado indicó que los actos fueron consensuados. La Oficina del Sheriff describió los actos como caricias y besos. Los funcionarios del condado se mantuvieron firmes en la decisión de despedir a las agentes después de señalar un video de vigilancia en el que se muestra que la oficial y su colega no realizaban los exigidos recorridos para supervisar adecuadamente a las adolescentes. El superintendente de Letot, Keith Armwood, acusó en cartas a las oficiales, Aleta Powell y Tatyana Troope-Davenport, que el video reveló que no estaban supervisando activamente a las chicas. Troope-Davenport no ha podido ser contactada para realizar comentarios. Según los registros, no se le permitió apelar su despido porque era una empleada en período de prueba.  Pero Powell reclamó que su despido fue injusto porque ella y otras colegas habían pedido infructuosamente personal adicional para vigilar los dormitorios. Estaba supervisando el dormitorio 3 las dos noches cuando supuestamente se llevaron a cabo los actos sexuales. “Los supervisores y la alta gerencia estaban al tanto de los rumores y acusaciones que circulaban sobre las relaciones inapropiadas entre las chicas, pero no hubo consecuencias para ellas, excepto para tomar sus puntos y/o dejarlas llamarles la debida atención”, escribió Powell al condado en una carta de apelación, haciendo referencia a un sistema de puntos que recompensa el progreso y el buen comportamiento. “Las solicitudes de personal adicional fueron denegadas en todos los niveles para la cobertura de los dormitorios”.

 CONTRA SU DESPIDO Su apelación fue rechazada, indicó Powell, y señaló que no sabe si continuará luchando contra su despido. La oficial estaba pidiendo a los funcionarios del condado la oportunidad de renunciar a su puesto. Manifestó que no le permitieron ver el video de vigilancia que el condado citó para despedirla. Mike Griffiths, el director ejecutivo interino del Departamento de Menores del condado, dijo que no puede hacer ningún comentario sobre asuntos individuales del personal. Armwood señaló en su carta a Powell que, después de ver el video, descubrió que no había salido de la estación de oficiales de supervisión juvenil y que no estaba posicionada de manera tal que le permitiera supervisar a los residentes del dormitorio desde donde estaba sentada. “Le dieron la espalda a las residentes, tenía la cabeza agachada mirando la computadora y rara vez levantaba la vista para redirigir el comportamiento de las reclusas”, escribió el superintendente. En la noche del 11 de julio, el video mostró que Powell permanecía en su asiento cerca de la sala de vigilancia mientras las residentes participaban en el supuesto comportamiento sexual, escribió Armwood. “Su falla en monitorear a las residentes y garantizar su seguridad coloca a estas adolescentes en una posición vulnerable e insegura”, acusó en cartas individuales a Powell y Troope-Davenport. El superintendente reclamó a Troope-Davenport que por lo regular no abandonó el área de la sala de vigilancia el 11 de julio, cuando supervisaba a las residentes del dormitorio. “Usted permaneció sentada en su silla, no pudo moverse y no pudo caminar repetidamente por el área del dormitorio para garantizar la seguridad de las residentes”, escribió Armwood.

DESPIDOS JUSTIFICADOS Powell respondió que se encontraba ubicada dentro del dormitorio cerca de la salida, cerca de la ducha y la sala de meditación, donde podía asegurarse de que nadie se escabullera y que no más de una menor entrara a la ducha. Recordó haber visto una reunión en un área común donde las jóvenes jugaban a las cartas, y dijo que había ordenado a las adolescentes que rompieran la reunión porque no podía ver lo que estaban haciendo. Según la cuenta de Powell, llamó a un supervisor para controlar las cosas. La oficial indicó que el supervisor llegó, y la reunión se dispersó. Powell dijo que Troope-Davenport vino al dormitorio 3 una noche para ayudarla mientras ella llevaba a una menor a ver a la enfermera. Reconoció que no estaban supervisando a las chicas al mismo tiempo. El comisionado del condado John Wiley Price, que forma parte de la junta juvenil del condado y que vio el video, mani- festó que los despidos fueron justificados. “La vigilancia habla por sí misma”, enfatizó. Agregó: “Si hubieran estado listas y fueran más activas como se supone que deberían estar, las chicas no habrían podido jugar ese juego”. El juego de la verdad o el desafío tuvo lugar en el dormitorio 3, que el ombudsman independiente del Departamento de Justicia Juvenil de Texas destacó en un informe escrito el verano pasado. No se detectaron problemas de seguridad en Letot durante la visita al sitio, y la oficina del ombudsman calificó la supervisión de las jóvenes como “aceptable”. Sin embargo, también registró que las residentes de Letot habían descrito que el dormitorio 3 tenía más problemas, aunque no dio más detalles. CADENA PERPETUA A MADRE HISPANA Una mujer del norte de Texas que vio a su novio golpear a su hija de 18 meses hasta la muerte en 2014 fue declarada culpable de asesinato capital. Debido a la edad en ese momento de la joven mujer, Alexis Botello, de 21 años, recibió una cadena perpetua automática. Botello también fue declarada culpable de alterar o fabricar evidencia física y sentenciada a 10 años por ese motivo, informó el periódico Fort Worth Star-Telegram. Botello, de Weatherford, tenía sólo 17 años en el momento del infanticidio cuando Tylea Moore murió en un hogar en el sur de Arlington a principios de julio de 2014. Más tarde le dijo a las autoridades que su novio, Joshua Beard, lo había hecho pero que “no fue su intención”. De acuerdo con documentos judiciales, la pareja se encontraba en la casa de Beard ubicada en la cuadra 2200 del Polo Club Court, donde Botello y Tylea se habían mudado recientemente. Beard se enfureció con la niña y comenzó a gritarle, luego la golpeó hasta causarle la muerte. Luego recogió a Tylea, llamándola “pequeño demonio” y la arrojó con tanta fuerza sobre una cama que rebotó y cayó al suelo. Beard procedió a presionar el estómago de la niña hasta que vomitó, reprortó la Policía. Botello y Beard intentaron revivir a la niña después de que dejó de respirar, pero la pequeña murió en la casa.

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