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Los Archivos secretos

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Por: Ing. Esteban Sánchez
El presidente Andrés Manuel López Obrador firmó un decreto para conocer la información
encriptada, emitida desde la entraña del poder, para saber cómo se instrumentaron, ordenaron y operaron los sucesos más importantes de represión social en el país. Esta decisión permitirá tener más y mejores elementos para lograr valoraciones que nos permitan conocer la verdad
histórica de estos hechos.
Los archivos secretos del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) estarán
aperturados para su consulta en el Archivo General de la Nación; así, periodistas, historiadores, académicos, docentes y en general los ciudadanos tendremos acceso a tan valiosos documentos relacionados con violaciones de derechos humanos, persecuciones vinculadas con movimientos políticos–sociales y con actos de corrupción, hasta ahora encapsulados bajo el argumento de que eran expedientes políticos reservados.
Acceder a la información es una obligación constitucional de los servidores públicos para con los gobernados. El derecho a saber, a conocer y a decidir son garantías establecidas en nuestra legislación vigente; de este modo, la información de 1918 a 1985 que se dará a conocer estará disponible en máximo dos años; los expedientes de 1985 a la fecha, que se encuentran en poder de las Secretarías de Estado, estarán disponibles en un plazo de seis meses; la información de 1920 a 1948 tendrá una apertura total, y solamente la de 1948 a 1988 reservará algunos datos sensibles por estar vinculados a procesos judiciales en curso.
El extinto CISEN, ahora sustituido por el Centro Nacional de Inteligencia, tuvo como
antecedentes: en 1918, en Segob, a la Sección Primera para identificar a sus oponentes; en 1929 cambió su nombre por Departamento Confidencial; en 1938 se transformó en la Oficina de Información Política; en 1942 fue Departamento de Investigación Política y Social, ampliando sus funciones de inteligencia; en 1947 se convierte en la temible Dirección Federal de Seguridad (DFS); en 1967 se le nombra Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales; en 1985 se crea la Dirección General de Investigación y Seguridad Nacional, para pasar, en 1989, a ser el difunto CISEN. Eventos como el 2 de octubre en Tlatelolco, los referentes a la Brigada Blanca, el 10 de junio de 1971 y los más de 500 guerrilleros desaparecidos e involucrados en actividades de la Liga Comunista 23 de Septiembre deberán ser suficientemente explicados. El Ejército Mexicano es digno de elogios y motivo de orgullo nacional por las actividades que realiza en auxilio del pueblo mexicano. Siempre atento y participativo en los siniestros que nuestro país ha tenido: inundaciones, temblores, incendios, tormentas, ciclones, huracanes, etcétera; siempre cerca de
la sociedad, sin embargo, estos archivos, al desclasificarse como de uso reservado, permitirán conocer quién de sus mandos hizo mal uso de su jerarquía, dicho de otra manera, “saber a quién se le pasó la mano” al extralimitarse en sus funciones, ordenando despliegues operativos de prevención y contención de posibles conflictos sociales, terminando estos con saldos negativos. La medida, por supuesto, no gustará a muchos, pero estoy cierto, son los menos, pues el grosor de los soldados está educado para obedecer y no para interpretar las instrucciones de sus superiores, mucho menos para desobedecerlos, pues serían “actos de insubordinación”, con las consecuentes sanciones disciplinarias contenidas en sus normas.​
No tengo la menor duda de las bondades de la disciplina militar, pues ésta otorga a las
jerarquías y mandos superiores controles absolutos respecto de sus subordinados. Cierto, el
Presidente de la República es el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas del país, pero éste ciñe y constriñe su actuación a lo ordenado por la Carta fundamental que nos rige, o sea, la Constitución General de la República.
Por ello, el presidente López Obrador, al enviar su iniciativa de Ley al Congreso de la Unión para crear “la Guardia Nacional”, pretendió otorgarle el mando a la milicia mexicana, y fueron los congresistas quienes modificaron esto al advertir una excesiva concentración de poder en la jerarquía militar, alterando su creación para que su dirección nacional recaiga en un Mando Civil, que bien puede ser un militar en retiro.

Por ahora es todo; mientras tanto, ¡!! AQUÍ NO PASA NADA ¡!! Para cualquier información, favor de comunicarse a: editorial@novedadesnews.com y/o tulmex@hotmail.com

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